El escaramujo y sus propiedades

El escaramujo o rosal silvestre es una planta muy conocida por su alto contenido en vitamina C, pero ¿qué otras propiedades tiene? El escaramujo o rosa canina no es más que un fruto, con forma de baya. En las flores de esta planta, una vez se marchitan y se caen los pétalos, es donde localizamos el fruto. Habitualmente, este fruto es de color rojo, aunque también se presenta en morado oscuro o negro.

El escaramujo es comestible en crudo. Es una fruta silvestre que resulta deliciosa y aporta gran cantidad de elementos beneficiosos al organismo. Tiene numerosos nombres: rosal silvestre, agavanzo, caramujo, garrabera, gavarrón, gabarda, zarraculos, rosal garbancero, escarambrojo y tapaculos.

Propiedades antioxidantes del escaramujo

Su cualidad principal es su gran efecto antioxidante, dada la riqueza en vitamina C de esta fruta. Se calcula que el 4% del escaramujo es vitamina C. A la presencia de esta vitamina, se les suman otras vitaminas, minerales y elementos para dar lugar a múltiples propiedades:

  • Vitamina B2 (riboflavina) y vitamina B1.
  • Ácido gálico y cítrico y otros ácidos orgánicos.
  • Vitamina A y vitamina E.
  • Fósforo, magnesio, hierro, azufre y otras sales minerales.
  • Pectina y otros azúcares o polisacáridos.
  • Flavonoides.
  • Taninos y carotenoides.

Beneficios del escaramujo en la piel

El rosal silvestre contiene antioxidantes, que son capaces de ayudarnos a restaurar nuestros tejidos y las células de todo nuestro cuerpo.

Efecto antienvejecimiento

El escaramujo contribuye a prevenir el envejecimiento prematuro de nuestra piel. Además, ejerce de antiinflamatorio natural y nos puede ayudar en la cicatrización de nuestras heridas, dadas sus propiedades astringentes. El rosal silvestre es muy conocido a causa de sus propiedades rejuvenecedoras.

Otra de sus propiedades es que refuerza la salud del colágeno en nuestra piel. Así, si utilizamos un aceite a base de escaramujo por vía externa, restaura la firmeza de nuestra piel. Además, aporta propiedades astringentes y nutritivas en nuestros tejidos. Este aceite retrasa el envejecimiento celular y las arrugas por la acción de la gran cantidad de vitaminas y antioxidantes que contiene. Su efecto se basa en que puede penetrar en las capas más profundas de nuestra piel.

Refuerzo de la hidratación

El rosal silvestre tiene la capacidad de rehidratar la piel. La razón es porque crea una barrera impermeable que impide la pérdida de agua corporal. El resultado que vislumbramos es una piel más hidratada y la disminución de las cicatrices.

Regeneración cutánea

Utilizar esta fruta mejora la regeneración cutánea contra las quemaduras. Según estudios recientes, un 90% de pacientes con quemaduras a los que se les fue aplicado su aceite mejoraron notablemente. En muchos de estos casos, se pudo observar que la epidermis es capaz de recuperar parte de su textura y elasticidad.

Al contener aceites de ácidos grasos y por su alto contenido en antioxidantes y vitaminas, mejora las estrías y las manchas de la piel. Incluso se pueden hacer infusiones con escaramujo, aportando sus características antiinflamatorias y cicatrizantes.

Por último, tanto por sus particularidades como por ser un antioxidante y por su espectacular capacidad regenerativa, esta fruta se consolida en los tratamientos dermatológicos naturales. Así, podemos considerar al escaramujo la fruta aliada de nuestra piel y la mejor forma natural para combatir el envejecimiento.

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